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LA TERAPIA  BREVE ESTRATÉGICA (TBE) – Sus claves

Actualmente hay muchas líneas de psicoterapia diferentes para abordar y resolver los conflictos y las alteraciones emocionales que nos limitan como personas. Hasta ahora las líneas más tradicionales han tenido como objetivo ir a buscar el origen del problema para poder resolverlo.

 

La DIFERENCIA IMPORTANTE de la Terapia Estratégica respecto a otras técnicas de psicoterapia es la intervención a partir del análisis del problema en sí: “el hecho de conocer el origen del problema no nos da su solución”, mantienen los estratégicos.

No nos extenderemos en este blog en el cómo llegaron a esta conclusión pero lo haremos en un próximo blog: Historia y evolución de la TBE.

 

Cuando recibimos a una persona en nuestra consulta, llega con una cuestión para resolver que le genera malestar y necesita resolverla lo antes posible o, al menos, comenzar a ver que va a ser capaz de solucionarla en un tiempo relativamente corto. La psicoterapia suele tener mala fama, entre otras cosas por la creencia de que se necesitan años para sentirse mejor cuando padecemos un malestar psicológico.

 

Es tradicional la imagen del paciente estirado en el diván, mientras que un terapeuta va anotando, sin mediar palabra, lo que le están explicando. 

Esta es una imagen que no se corresponde con la TBE. 

 

La principal herramienta de la TBE es la comunicación a través del lenguaje persuasivo. El acompasamiento con la persona va acompañado de un tipo de lenguaje que se basa en técnicas provenientes del lenguaje de la hipnosis, específicamente de la metodología de Milton H. Erickson. A través de este tipo de lenguaje lleno de analogías, y a través de un diálogo característico de la TBE, el terapeuta guía a la persona en su viaje terapéutico y le ayuda a ver claro qué es lo que no ha funcionado bien y que es por ello, susceptible de cambio.

 

Una de las dificultades con la que se encuentra un terapeuta en el trabajo terapéutico son, los diferentes estilos de colaboración, a menudo denominado: Resistencias. La persona acude a terapia porque quiere (normalmente, y está bien que sea así!); sin embargo, entrar en terapia es entrar en un mundo que normalmente mantenemos encerrado, escondido, a menudo de nosotros mismos porque evitamos sufrir; nos defendemos de pasarlo mal, sobre todo si lo hemos pasado muy mal previamente. Por este motivo, aunque pedimos ayuda al profesional, nos seguimos defendiendo. La TBE utiliza un tipo de  COMUNICACIÓN terapeuta-paciente muy específica a través de la cual vence esta Resistencia, es decir, la TBE tiene muy presente el estilo de colaboración del paciente, y eso es muy importante, sobretodo para poder pedirle a la persona aquello que puede hacer desde su estilo de colaboración, por el contrario la persona podría sentir que el terapeuta no comprende su problema, aunque se trate de un experto en el motivo de consulta en cuestión.

 

La TBE tiene en cuenta que en nuestro entorno surge una situación determinada que nos provoca una sensación, que da lugar a una emoción de base: placer, rabia, miedo o dolor. La emoción desencadenada nos hace reaccionar.

La reacción que mostramos aparece de una forma que estará determinada por nuestra manera de funcionar personal, nuestra lógica particular, que responde no a una lógica racionalista como la que utilizamos para resolver las cuestiones prácticas, sino a una lógica que atiende a lo emocional puro y duro. Una lógica diferente que nos lleva a menudo a dar unas respuestas poco comprensibles para los demás, y que puede complicarnos mucho más la vida.

 

El paciente y el terapeuta forman un EQUIPO: trabajarán ayudándose mutuamente para encontrar la SOLUCIÓN al problema presentado.

 

A través del análisis del problema que trae la persona a la consulta del terapeuta estratégico, se construirá la estrategia a seguir para lograr el CAMBIO.

Cambio que logrará desbloquear la situación conflictiva para pasar a resolver el problema.

 

Así que tenemos 5 puntos importantes que marcan la diferencia entre la TBE y las otras terapias:

 

  1.  Parte del análisis del problema, mientras que las otras líneas buscan el origen del mismo.
  2.  Utiliza técnicas de comunicación persuasiva, que facilitan la terapia: paciente y terapeuta trabajan juntos.
  3.  Estudia la sensación de la persona ante una situación, y lo que desencadena esa sensación. Busca la manera de gestionar del paciente para poder corregir o introducir otras herramientas.
  4.  Construye estrategias adecuadas e individualizadas atendiendo al perfil de cada persona.
  5.  Busca el CAMBIO que conduce a la solución del problema.

 

Un ejemplo de comunicación utilizando el lenguaje persuasivo:

Un sacerdote le pregunta a su superior:

“Padre, puedo fumar mientras rezo?” El superior le dice que no, obviamente. Pero cuando le pregunta:” Padre, puedo rezar mientras fumo?” “Sí, claro!” Le responde el superior encantado del fervor de su sacerdote.

 

La TBE tiene protocolos de intervención perfectamente estructurados, investigados y puestos a prueba siguiendo los estudios y las investigaciones del profesor Giorgio Nardone en su Instituto de Arezzo (Italia). Las estrategias que utilizamos se explican también desde la  filosofía clásica y la china.

 

La TBE interviene y ayuda a las personas que acuden a ella “Surcando el mar a espaldas del cielo”, es decir,  las ayuda a hacer algo que va a producir un efecto potente, sin que lo que hacemos sea evidente, o no lo sea tanto como desde otros abordajes se considera que debe ser, pero va a producir un cambio que nos va a beneficiar.

 

Se habla de la “Magia” de la TBE, pero no existe esa magia, existen unos estudios y comprobaciones después de años de trabajo en los que se ha probado que esta metodología funciona. Es breve porque enseguida el paciente siente que van a haber cambios, pero eso no significa que se termine la terapia en pocas sesiones: el inicio del cambio viene enseguida y más rápido que en otras técnicas pero a menudo se tiene que prolongar en el tiempo si el caso lo requiere, sobretodo para consolidar los cambios que la persona ha hecho.

 

La terapia psicológica es como las cajas chinas: una se abre y aparece otra menor, y luego otra y así hasta que terminamos con todas las que sentimos necesario abrir.

 

No es magia pero en palabras de  Arthur C. Clarke: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. 

 

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