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CORONAVIRUS: EL DUELO EN CONFINAMIENTO

La Pandemia nos deja situaciones muy duras de sostener, como son las muertes sin despedida ni funeral. Este texto es para esas personas que están sufriendo una pérdida o las que están acompañando a alguien que sufre. Perder a alguien por Covid 19 implica no poder acompañarlo, ni realizar una ceremonia o rito de despedida, y esto puede dificultar los procesos de DUELO.

Duelo significa dolor o aflicción, siendo la reacción natural ante la pérdida: Un proceso doloroso pero necesario,

El poeta William Cowper escribió:  El duelo es en sí mismo una medicina,  y es que es el problema y su solución en la misma línea temporal. 

Hablamos de solución, pero quien ha perdido a alguien sabe bien que nadie puede curar esa herida; es por eso que el duelo es necesario, porque es el canal que ayuda a decantar ese dolor para convertirlo en adaptativo. 

Ahora, el riesgo está en la persona que no puede procesar el duelo porque, en este caso, se puede convertir en patológico o complicado. La persona afligida, entonces, puede seguir adelante con “aparente fortaleza”, a pesar de que la herida seguirá en ella. También puede ocurrir que se quede bloqueada en alguna de las fases de duelo, no pudiendo avanzar en su vida de manera sana y serena. En ambos casos, pasado el tiempo, pueden aparecer problemas emocionales y conductuales, o síntomas de Estrés Postraumático.

¿Cómo podemos prevenir el duelo complicado y gestionar las pérdidas en esta situación  adversa?

Perder a alguien es una experiencia que necesita ser compartida y acompañada;  nos ayuda a no sentirnos tan solos en el malestar. Por este motivo es importante:

1-Las despedidas y rituales. Aunque no te le hayas podido despedir como hubieras necesitado puedes  hacer algún tipo de ritual para expresar ese último adiós. Puedes hacerla en casa, tú solo o con quién estés, o por videoconferencia con los demás familiares y amigos. Utilizad los recursos que necesitéis: fotos, velas, una pequeña lectura o poema. Piensa que, cuando la cuarentena acabe, podrás celebrar la ceremonia como os merecéis. 

2- El duelo  tiene sus fases y aceptar las diferentes emociones que vayas experimentando te ayudará a pasar por ellas. Hay personas que lloran mucho o poco,  otras enseguida, y otras  al cabo de los días. Habla con las personas que crees que puede ayudarte y no te preocupes si las lágrimas no llegan, recuerda que se trata de un proceso y que, además,  las personas expresamos el dolor de maneras distintas. Si necesitas estar solo respeta ese sentimiento, pero evita aislarte demasiado.

3- Si acompañamos a alguien que sufre es importante evitar expresiones de ánimo como “tranquilo, no llores””, “debes ser fuerte”, “Hay mucha gente que ha perdido a alguien”…

En estas ocasiones los gestos acompañan más que las palabras. Podemos preguntar si podemos ayudar, qué necesita, o si esta bien para él o ella que estemos a su lado. Tal vez no sepa lo que necesita en ese momento, pero el saber que estamos presentes y disponibles puede ser  suficiente.

4- Si tienes personas o niños a tu cargo, esta pérdida puede debilitarte así que, aunque parezca muy obvio, descansa lo que puedas, aséate, cámbiate de ropa, aliméntate e hidrátate lo mejor posible y si puedes aún, y con la sombra del dolor acompañándote, recoge algún rayito de sol cuando el tiempo te lo permita.

5- ¿Cómo comunicar el fallecimiento a los niños? Deben hacerlo los papás o personas con un fuerte vínculo con ellos, lo antes posible, con un tono de voz calmado y próximo, manteniendo el contacto visual. Explicar la verdad con palabras adecuadas a su edad, ser claros para que puedan comprender, es decir hablar de muerte y no de que “nos ha dejado”o “se fue”. 

 Les preguntaremos por sus dudas; es importante preguntarles para detectar que no se sientan en culpa porque podrían sentirse culpables por algo anterior vivido con esa persona,  o incluso por haber escuchado afirmaciones como que los niños son “los principales transmisores” de la enfermedad.

Está bien que participen si quieren en los rituales de despedida porque les acompañamos en su expresión del dolor. Es bueno llorar, a la vez que les podemos ayudar a poner palabras a sus emociones, si lo necesitan; como también es positivo que dibujen o escriban cartas para expresar lo que sienten.

 Para recordar los buenos momentos con esa persona, podemos construir juntos una caja de recuerdos con fotos u objetos significativos, y  decírles que los recuerdos los podrán mantener para siempre en su memoria y en  su corazón. 

6-Cuando las emociones nos sobrepasan podemos tender a evitar el dolor, pero nuestro cerebro y nuestro cuerpo estarán tratando igualmente de gestionarlo. El duelo debe doler y si nos permitimos sentirlo a pequeñas dosis, ayudaremos a esa respuesta natural y espontánea. Para vencer el dolor hay que pasar por él y, con el tiempo, se irá dulcificando.

Decía Molière: Si suprimes el duelo demasiado, se puede doblar. 

Pasar a través del dolor es la única medicina para no olvidar a ese ser querido y mantener su esencia viva en nuestros recuerdos, en nuestro corazón. Cómo?

Busca uno o dos momentos al día para conectar con tus emociones durante un ratito, puedes sólo ir a notar lo que sientes, o puedes expresarlo escribiendo unas cartas con todo lo que ha faltado por decir, lo que estás viviendo, las emociones que te acompañan… Deja llegar todas las emociones y que salgan, sin juzgarte, que fluyan en el papel. Te ayudará a estar más tranquilo y fuera de ese espacio, más presente .

También puedes crear una galeria de recuerdos imaginaria, con cuadros o fotografias que reflejen momentos vividos con esa persona. Cada día puedes visitar durante un ratito tu galería, y detenerte en aquellas imágenes que desees, así como añadir algunos cuadros más. Habrá buenos y malos recuerdos, tal y como es la vida. 

Porque la muerte, como decía Benedetti, es también un síntoma de que hubo vida.

Si te ves desbordado y tienes  pensamientos intrusivos de muerte, culpa, estás muy angustiado y con  ansiedad, o  incluso si  no puedes conectar con ningún sentimiento sobre el ocurrido, valora la posibilidad de buscar ayuda profesional via online o mediante los recursos de apoyo gratuito a familiares que cada comunidad ha puesto en marcha.

Quería terminar  con esta frase que me ha ayudado en algún duelo personal:

Aunque la muerte deja un dolor de corazón que nadie puede curar, el amor que acompaña el duelo, deja una memoria que nadie puede robar.

Esperamos que pueda ayudarte y no dudes en preguntarnos o dejar tu experiencia en los comentarios, tus palabras tal vez pueden acompañar y ayudar a alguien.
 
Muchas gracias,
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